Considero que sí bien la generación C tiene una
amplia gama de posibilidades para obtener y consultar información, no siempre
ésta es utilizada para el aprendizaje y generación de nuevos conocimientos, por
lo que éste sería uno de los principales retos de la universidad del siglo xxi,
aprovechar dichas posibilidades, además de recuperar los conocimientos previos
existentes, para que esto sea sociedad del conocimiento real, lo cual
significativa llevar a cabo estrategias dinámicas, holísticas e incluyentes.
Para lo cual, tendríamos que reconocer que todos
podemos aprender de todos independientemente de las condiciones económicas,
sociales, culturales, nivel educativo y de acceso reales a la tecnología,
asimismo considerar que por el hecho de tipificar a una generación con
determinadas componentes, no podemos hacer generalizaciones ya que es necesario
reconocer la diversidad de situaciones y características de nuestra población
estudiantil que puede ser un factor a considerar para establecer estrategias de
intervención acordes a cada contexto y con ello ir creando las conexiones
pertinentes para la inclusión y compartición del conocimiento, como una
comunidad educativa efectiva que se enriquece con esa diversidad.
Esta forma de interacción educativa con mayor
participación, precisa de articulación y orientación y la creación de redes
académicas son una opción accesible y congruente con esta nuevas formas de
aprendizaje ya que el intercambio de experiencias y conocimientos robustece y
perfila a una sociedad en la que el conocimiento tenga una finalidad útil en lo
individual como en lo colectivo.
El papel del docente debe revolucionar la forma
tradicional de enseñanza y romper sus propios paradigmas sobre su desempeño y
ser parte de esa comunidad de aprendizaje como mediador y aprendiz en todo
momento.
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